Geomagnética (G)
G0Perturbaciones en el campo magnético terrestre originadas por viento solar o eyecciones de masa coronal.
Consultando magnetómetros espaciales...
Recuperando el índice planetario Kp y la orientación del campo magnético interplanetario (Bz) para evaluar el óvalo auroral sobre la península ibérica.
Perturbaciones en el campo magnético terrestre originadas por viento solar o eyecciones de masa coronal.
Tormentas de partículas energéticas (protones) aceleradas por el Sol con impacto en satélites y vuelos.
Llamaradas de rayos X solares que ionizan las capas altas de la atmósfera bloqueando señales de radio HF.
Las corrientes inducidas geomagnéticamente (GIC) pueden saturar transformadores de alta tensión, provocando disparos de protecciones o apagones zonales como el histórico de Quebec en 1989.
La ionosfera perturbada refracta las señales satelitales, incrementando el error de posicionamiento GPS y aumentando el frenado atmosférico en satélites de órbita baja (LEO).
Las fulguraciones de rayos X solares sobrecalientan la capa D ionosférica, absorbiendo las ondas cortas (HF) y cortando comunicaciones de aviación marítima y transpolar.
Cuando el índice Kp alcanza valores de 8 o 9 con un campo magnético interplanetario Bz orientado al sur, el óvalo se ensancha permitiendo contemplar auroras en España.
Comprende los mecanismos de las eyecciones de masa coronal (CME), la interacción del viento solar con el escudo magnético terrestre y cómo anticipar auroras visibles en latitudes medias.
La actividad magnética del Sol oscila en un ciclo periódico de aproximadamente 11 años (ciclo de Schwabe), modulado por la inversión periódica de sus polos magnéticos. Durante las fases de máximo solar, la superficie de la fotosfera se puebla de regiones activas y manchas solares con campos magnéticos retorcidos.
Cuando las líneas de campo sufren reconexión magnética súbita, liberan ingentes cantidades de energía en forma de fulguraciones electromagnéticas (rayos X y ultravioleta extremo) y eyecciones de masa coronal (CME), disparando miles de millones de toneladas de plasma magnetizado al espacio a velocidades de hasta 3.000 km/s.
El índice planetario Kp cuantifica la magnitud de las perturbaciones magnéticas globales en la Tierra en una escala cuasi-logarítmica de 0 a 9 con intervalos de tres horas, recopilando datos de una red mundial de magnetómetros terrestres.
El Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) de la NOAA traduce este índice en la escala G de tormentas geomagnéticas: G1 (Kp 5, menor), G2 (Kp 6, moderada), G3 (Kp 7, fuerte), G4 (Kp 8, severa) y G5 (Kp 9, extrema). Cada incremento exponencial implica mayor inducción de corrientes en la corteza y descenso del óvalo auroral hacia el ecuador.
Para que una nube de plasma solar desencadene una tormenta geomagnética severa, no basta con una alta velocidad de choque ($v > 600\text{ km/s}$) o elevada densidad de protones ($N_p > 20\text{ p/cm}^3$). El factor físico determinante es la orientación vectorial del campo magnético interplanetario (IMF).
La componente perpendicular al plano orbital de la Tierra se denomina Bz. Dado que el campo magnético terrestre se orienta hacia el norte, si el Bz solar apunta al sur (valor negativo medido en nanoteslas, nT), ambos campos sufren reconexión directa. Esto abre el escudo magnetosférico y vierte chorros continuos de electrones y protones hacia las líneas de campo polares.
Históricamente consideradas exclusivas del círculo polar ártico (Noruega, Islandia o Laponia), las auroras boreales pueden avistarse desde la península ibérica durante episodios excepcionales de tormenta G4 o G5 (como los célebres eventos de mayo y octubre de 2024 o el histórico Evento Carrington de 1859).
En latitudes medias (~36° a 43° N), las auroras suelen manifestarse como sutiles columnas y arcos difusos de color rojizo o carmesí en el horizonte norte, generados por la excitación de átomos de oxígeno a altitudes extremas (superiores a 250 km). Requieren noches despejadas sin luna y cielos oscuros libres de contaminación lumínica urbana.
Comprueba el valor Kp actual (de 0 a 9) y la escala de tormenta geomagnética (G1 a G5) de la NOAA.
Verifica si la velocidad del viento solar supera los 500 km/s y si la componente Bz del campo magnético interplanetario apunta al sur (valor negativo).
Revisa el indicador de visibilidad para España y Europa según la latitud magnética y la hora local.
Examina el óvalo auroral en tiempo real de los satélites NOAA y las eyecciones coronales del coronógrafo LASCO C3.
El índice planetario Kp mide en una escala de 0 a 9 la perturbación de la magnetosfera terrestre por el viento solar. Valores de Kp entre 0 y 3 indican calma; Kp 4 corresponde a actividad no perturbadora; y a partir de Kp 5 se declara oficialmente tormenta geomagnética (G1 menor a Kp 5, hasta G5 extrema a Kp 9).
La NOAA clasifica los eventos en tres escalas numeradas del 1 (menor) al 5 (extremo): Escala G (Tormentas geomagnéticas que afectan a redes eléctricas y auroras), Escala S (Tormentas de radiación solar provocadas por protones que afectan a satélites y astronautas) y Escala R (Bloqueos de radio ionosféricos provocados por fulguraciones de rayos X).
La componente Bz mide la orientación norte-sur del campo magnético interplanetario. Si Bz es negativo (apunta al sur), se acopla directamente con el campo magnético terrestre (que apunta al norte), abriendo una brecha que inyecta energía y partículas solares a la atmósfera generando auroras intensas.
Sí. Aunque España se sitúa en latitudes medias (~40° N), durante tormentas geomagnéticas severas (G4 o G5 con Kp 8 o 9 y Bz muy negativo), el óvalo auroral desciende hacia el sur y es posible avistar auroras (con tonalidades rojizas en el horizonte norte), como ocurrió en mayo de 2024 y durante el Evento Carrington de 1859.
Las tormentas severas inducen corrientes continuas en transformadores de alta tensión (riesgo de apagones eléctricos), degradan la precisión del GPS a decenas de metros, incrementan la fricción orbital de satélites y provocan bloqueos en radiocomunicaciones de alta frecuencia en aviación y navegación marítima.
Los sensores de la NOAA SWPC (satélites DSCOVR, ACE y GOES) actualizan sus lecturas cada minuto. La herramienta sincroniza los datos cada 5 minutos aplicando una caché local optimizada.
Mide la intensidad del impacto de las tormentas geomagnéticas en la Tierra en base al índice planetario Kp:
Para que la energía del viento solar penetre en la magnetosfera terrestre, es crucial que la componente Bz sea negativa (hacia el sur). Esto permite la reconexión magnética que desencadena las espectaculares auroras boreales.