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La corteza terrestre se encuentra en perpetua transformación debido a la tectónica de placas. A lo largo de los últimos 750 millones de años, la biosfera y la configuración geográfica han experimentado ciclos continuos de unión y dispersión continental (ciclos de Wilson) que moldearon el hábitat donde vivimos.
| Período geológico | Antigüedad (Ma) | Configuración continental | Nivel del mar | Biosfera dominante |
|---|---|---|---|---|
| Criogénico | 720 - 635 Ma | Ruptura de Rodinia | Muy bajo (glaciación) | Organismos unicelulares y algas |
| Cámbrico | 541 - 485 Ma | Continente Gondwana | En ascenso continuado | Explosión cámbrica y trilobites |
| Carbonífero | 359 - 299 Ma | Aproximación a Pangea | Fluctuante con pantanos | Grandes bosques y primeros reptiles |
| Jurásico | 201 - 145 Ma | Apertura del océano Atlántico | Alto (mares someros cálidos) | Dinosaurios y primeras aves |
| Cretácico | 145 - 66 Ma | Fragmentación de Gondwana | Máximo eustático global | Plantas con flor y grandes reptiles |
| Paleógeno | 66 - 23 Ma | Colisión alpina e himalaya | Descenso progresivo | Radiación de mamíferos y aves |
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Utiliza la barra de tiempo para desplazarte desde el Criogénico (hace 750 Ma) hasta el Holoceno actual.
Gira y haz zoom sobre el modelo tridimensional interactivo para observar la formación y fragmentación de supercontinentes.
Consulta el panel informativo con los fósiles característicos, nivel del mar y composición atmosférica de cada período.
Se basan en el paleomagnetismo (la orientación magnética fosilizada en minerales de hierro de rocas ígneas), la correlación estratigráfica de fósiles idénticos en continentes separados y la datación radiométrica.
Pangea fue un supercontinente que agrupó la casi totalidad de las tierras emergidas entre finales del Carbonífero y comienzos del Jurásico (hace entre 335 y 175 millones de años), rodeado por el océano Panthalassa.
Formaba parte de la microplaca Ibérica situada entre Laurasia y Gondwana, mayoritariamente sumergida bajo mares cálidos del Tetis con sedimentación de calizas marinas que hoy forman nuestras cordilleras.
Se mueven a una velocidad similar al crecimiento de las uñas humanas: entre 1 y 10 centímetros al año, impulsadas por las corrientes de convección térmica del manto terrestre.
Los modelos geológicos proyectan la formación de un nuevo supercontinente, denominado Pangea Última o Amasia, con el cierre del mar Mediterráneo y del océano Atlántico.