¿Por qué la altitud y el tamaño del huevo alteran el tiempo de cocción?
Cocer un huevo no consiste en "calentar agua", sino en un proceso termodinámico de transferencia de calor desde el exterior hacia el interior de una masa esferoidal. La clara y la yema están compuestas por diferentes proteínas con temperaturas de desnaturalización térmica desiguales:
- Ovotransferrina (clara): Comienza a cuajar a los 62 °C y se vuelve firme a los 65 °C.
- Ovoalbúmina (clara): Representa el 54 % de la proteína total de la clara y no se consolida hasta alcanzar los 80 °C.
- Lipovitelinas y lipoproteínas (yema): Comienzan a densificarse a los 65 °C y se solidifican por completo a los 70 °C.
A mayor altitud geográfica sobre el nivel del mar, la presión atmosférica disminuye, provocando que el agua hierva a menor temperatura (en Madrid a 97,8 °C y en los Andes a 91 °C). Como el agua hirviendo no puede superar su punto de ebullición, el gradiente térmico es menor y se necesitan más minutos para transferir la energía calórica requerida al centro del huevo.